Los acantilados suelen estar compuestos por rocas resistentes a la erosión y al desgaste por la acción atmosférica, generalmente rocas sedimentarias como la limonita, arenisca, caliza, dolomita, aunque también pueden apreciarse rocas ígneas como el basalto o el granito en estas formaciones.
Un escarpe es un caso particular de acantilado, formada por el movimiento de una falla tectónica o un derrumbe. La mayoría de los acantilados acaban en forma dependiente en su base; en áreas áridas o debajo de grandes acantilados, el talud es generalmente una acumulación de rocas desprendidas, mientras que en áreas de mayor humedad, las rocas del talud quedan cubiertas por un capa de tierra compactada por la humedad, formando un suelo.
Muchos acantilados también presentan cascadas y grutas excavadas en la base. A veces los acantilados mueren al final de una cresta, creando estructuras pétreas singulares.
ancantilados
Otros acantilados que se encuentran entre los más altos del mundo son el risco de Faneque en la isla de Gran Canaria (Islas Canarias) con 1027 m, y uno situado en Kaulapapa (Hawái) con 1010 metros.
En Galicia, al noroeste de España, se encuentran los acantilados más altos de Europa continental, que alcanzan altitudes de más de 600 metros en la zona de la Garita Herbeira.
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